"Olvidamos que lo más importante para que nuestro hijo desarrolle su inteligencia no requiere de nuestro dinero, sino de nuestro tiempo".
Si hay algo que me ha interesado mucho últimamente no
solamente por mi carrera, sino por mi prima hermosa, es el desarrollo y
crecimiento de los niños. Aún no se si me quiero dedicar a la enseñanza en
alguno de los grados, pero me gusta empaparme de información que puede, algún
día me sirva. En días anteriores el periódico español EL PAÍS, en su versión
virtual sacó un reportaje con algunas claves para mejorar la
inteligencia de los pequeños, me parece interesante esta información, ya que no solo sirve a los padres de familia, sino también a los profesores, aunque el artículo solo confirma que no hay como los progenitores para formar grandes seres humanos.
Según el profesor José Carlos Aranda, autor del método Inteligencia Natural: “El 85 % de la
precorteza cerebral, la que usamos para pensar y reflexionar, se desarrolla
durante los tres primeros años. Es un periodo crucial en el crecimiento”.
Quizás este dato nos lleve a pensar que cuando nuestro hijo nazca, más que
abrirle una cuenta corriente, podríamos empezar a hacer un plan con todo lo que
podemos hacer para fomentar su capacidad intelectual. Sin embargo, si hay algo
que matizar en este aspecto, es que no se trata tanto de que nuestro hijo
aprenda todo lo posible en este periodo, sino de adaptarnos a su propio
desarrollo. “Un ejemplo clarificador es el del niño que está aprendiendo a
caminar. Hasta que sus huesos no son lo suficientemente sólidos y sus músculos
lo suficientemente fuertes, el niño no caminará. Si tratamos de forzarlo lo
único que conseguiremos es lesionarlo”, matiza el profesor Aranda, que insiste
en que “lo que sí podemos y debemos hacer es fomentar su autonomía, dejarlo en
el suelo y que él a su ritmo vaya conquistando día a día pequeñas metas”.
Teniendo este concepto claro, los expertos sí que apuntan a que hay ciertas cosas
que pueden contribuir al desarrollo intelectual de nuestros hijos:
1) Buscar los estímulos adecuados
La siguiente idea que destaca el profesor Aranda es que si
queremos potenciar la inteligencia de nuestro hijo, no hay mejor forma que
poner a su alcance estímulos que puedan lograr ese objetivo. Así, cita
algunos estímulos enriquecedores como lecturas, música, contacto con la
naturaleza, paseos, museos, bailes o deportes “que nos permitan observar sus
tendencias, preferencias y gustos”. Porque también se trata de eso, de buscar
qué es lo que más favorece el desarrollo de nuestro hijo, y no empeñarnos en
fomentar habilidades que no tiene. “Hay que potenciar sus capacidades, no de
tratar que sea alguien distinto de sí mismo”. Para ello el mejor método,
según el experto es “fomentar la autoestima a partir del cariño, del amor
incondicional, de un ambiente tranquilo y equilibrado. Eso le proporcionará la
tranquilidad necesaria para que su mente se ocupe de explorar y aprender”.
2) Pasar tiempo en familia
Si vamos a fomentar que nuestro hijo esté en contacto con
diferentes estímulos, no podemos dejar que lo haga a solas. La idea, por tanto,
es aprovechar para pasar ratos de ocio, que sean de calidad, en familia.
Más concretamente, José Carlos Aranda hace referencia a “la necesidad de
recuperar la convivencia familiar sin la televisión encendida, ni
móviles, ni tabletas”, por lo que propone sustituir estos estímulos externos
“con la risa y el buen humor como fondo. Es una experiencia maravillosa e
insustituible. Hemos de pensar que el aprovechamiento académico está muy
relacionado con la capacidad de enfocar intencionadamente la atención y
mantenerla en un contexto social. Esas habilidades son imprescindibles”.
3) Leerle cuentos
Después de pasar el día juntos, y antes de que seamos los
padres los que tengamos nuestro momento de descanso frente a la televisión,
otra cosa que hemos dejado de hacer es la de leerles cuentos a nuestros hijos.
Un gran error, sobre todo si tenemos en cuenta todo lo que les aportan.
Como explica el profesor, “la narración es la forma natural en que el cerebro
procesa la información”. De esta forma, el cuento no es solo una historia sino
“un acto de comunicación en el que existe un guía -el cuentacuentos-, que
interpreta la historia. No solo narra los hechos, sino que muestra al niño cómo
debe reaccionar ante los acontecimientos que van sucediendo: sorpresa, miedo,
seducción, angustia, curiosidad, alarma… El cuentacuentos es un auténtico
transmisor de claves emocionales a través de la gesticulación y la modulación
de voz”.
4) Cuidar nuestro lenguaje no verbal
Dicen que la cara es el espejo del alma, y por eso muchas
veces, por mucho que nos empeñemos en que nuestro hijo capte un mensaje como
“no estoy enfadado”, si nuestra cara dice otra cosa, nos será difícil
convencerles. Hay que tener en cuenta que “el lenguaje no verbal es el
principal lenguaje que utilizamos para educar. Más del 80 % de la información
la procesamos a partir de lo que observamos inconscientemente. El mensaje verbal
solo influye en un 20 %.”, según Aranda. Es por ello que tenemos que
cuidar no solo lo que les decimos, sino también lo que les expresamos.
“Comunicamos a través del calor del contacto que abraza, de la sonrisa, de la
mirada. El niño observa permanentemente y elabora categorías a partir de lo
observado.”
5) Elegir bien sus juguetes
Miriam Gómez, pedagoga en el centro PIMILE expone por su parte que los
juguetes que compremos a nuestros hijos tendrán un importante papel en su
desarrollo. Más allá del debate sobre los juguetes sexistas, la pedagoga
explica que “muchas veces los niños y niñas se encaprichan de juguetes que no
potencian su imaginación y en nuestro trabajo nos encontramos con que no saben
jugar solos/as, o si son materiales con múltiples opciones no se entretienen
con ellos”. Por ello recuerda que “existen muchos juguetes que potencian la
lógica, el lenguaje, habilidades cognitivas (como la memoria, la atención o el
razonamiento) que son magníficos para un desarrollo intelectual óptimo de las
personas. Por ejemplo: dados con diferentes elementos que sirven para
contar e inventar historias en equipo, los juegos de varios jugadores que
son más estimulantes, las marionetas y títeres que fomentan diferentes habilidades
sociales, afectivas y comunicativas, juegos que potencien la psicomotricidad
(túneles, colchonetas, pelotas, aros, combas, etc.” Incluso a veces salir
al parque puede ser más estimulante que una habitación llena de cosas.
6) Hablar con ellos
Nuestros hijos tienen su propio mundo interior, sus
propios conflictos, necesidades, miedos y si queremos saber de ellos, la mejor
herramienta es la que utilizaríamos con cualquier adulto: Hablar con ellos.
“Puede parecer algo obvio, pero la rutina del día a día, el estrés, las
actividades extraescolares y los ritmos de hoy hacen que, en ocasiones, las
familias nos olvidemos de hablar con los más pequeños. Hablar entendido como
escuchar y contar: cómo ha ido el día, qué hemos hecho, lo peor y lo mejor que
nos ha pasado, cómo nos hemos sentido, etc.” En este sentido, desde PIMILE
aportan que “las cenas son un buen momento para compartir las vivencias. Los
niños y niñas aprenden mejor por imitación, es fundamental que les demos
modelos para que se comuniquen”, es decir, que no solo basta con preguntarles a
ellos, sino que también, observen que nos preguntamos entre nosotros.
7) Dar responsabilidades en el hogar
Otra de esas cosas que parecen obvias y que no lo son
tanto. El desarrollo del niño no solo se centra en sus capacidades afectivas,
culturales y educativas, sino también en enseñarle a cómo desenvolverse en el
día a día. Eso también incluye el cuidado de la casa, algo que debe ser
compartido por toda la familia. “Ayudar en las tareas de casa, contribuye a que
sepan cuáles son sus obligaciones, a determinar su rol familiar, favorecen la
autoestima ya que se sienten útiles y ayuda a aprender a clasificar, ordenar y
planificar aspectos domésticos que irán ganando en complejidad a lo largo de su
vida”.
Espero que les haya parecido tan interesante como a mí. Si saben de
algunas páginas o blogs donde pueda conocer sobre estos temas, se los
agradeceré mucho. Que tengan un excelente domingo y un gran inicio de semana
